lunes, 15 de marzo de 2010

Sofía Julieta | .

Esto no es más que un témpano atragantado. 
Una gran pasión razonadora y superpoblada arrastraba a mi yo como un puro abismo. 
Resoplaba un viento carnal y sonoro, y el azufre también era denso. 
Y pequeñas raíces diminutas llenaban ese viento como un enjambre de venas y su entrelazamiento fulguraba. 
El espacio sin forma penetrable era calculable y crujiente. 
Y el centro era un mosaico de trozos como una especie de rígido martillo cósmico, de una pesadez deformada y que sin parar cae como un muro en el espacio con un estruendo destilado. 
Y la cubierta algodonosa del estruendo tenia la opción obtusa y una viva mirada que lo penetraba. 
Sí, el espacio entregaba su puro algodón mental donde ningún pensamiento era todavía claro ni devolvía su descarga de objetos... 

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