lunes, 8 de marzo de 2010

Alejandro Dolina | El hombre que era, sin saberlo, el diablo

 
Un caballero de la calle Caracas  
resolvió negociar su alma
Siguiendo los ritos 
alcanzó a convocar a Astaroth, 
miembro de la nobleza infernal.

-Deseo vender mi alma al diablo -declaró.
-No será posible -contestó Astaroth.
-¿Por qué?
-Porque usted es el diablo.