viernes, 6 de agosto de 2010

Las edades de Lulu


"Él condujo en silencio todo el tiempo, yo tampoco tenía ganas de hablar, pero cuando se detuvo al otro lado de la calle, enfrente de la verja, se volvió hacia mí.
- Quiero que me prometas algo-su voz se había vuelto grave de repente.
Asentí con la cabeza, él hizo una pausa.
- Quiero que me prometas que, pase lo que pase, recordarás siempre dos cosas. Dime que lo harás.
Volví a asentir, estaba muy intrigada, casi preocupada por el tono en el que me hablaba.
- La primera es que el sexo y el amor no tienen nada que ver.
- Eso ya me lo dijiste anoche.
- Bien. La segunda es que lo de anoche fue un acto de amor-me miró a los ojos y los suyos eran tan negros, tan brillantes como nunca los había visto antes-.¿De acuerdo?
Me paré a meditar unos segundos, pero fue inútil. No sabía qué quería decir con todo eso.
- No te entiendo.
- No importa, prométemelo.
- Te lo prometo.
Entonces volvió a ser el Pablo de antes, el de siempre. Me sonrió, me dio un beso en la frente, me abrió la puerta y se despidió de mí.
- Adiós, Lulú. Sé buena, y no crezcas."