martes, 30 de septiembre de 2014

La venganza de los Punks

Esta pelicula mexicana del año 87 nos muestra la historia de la fuga de la cárcel de unos pandilla “punk” comandada por Tarzán (un luchador pasado de anabolicos),quienes se vengan del policía quien los encarceló matando y violando a toda su familia, este a su vez se vengara de los punks.



Exceso de moralina en una pelicula repleta de desnudos “artisticos”, donde el director y guionista se basa en el estereotipo pseudo punk para caracterizar a estos forajidos, llenos de tachas, adoradores de satanás, nazis y adictos a las drogas…


Guión | Thomas Fuentes
Año | 1987 

lunes, 29 de septiembre de 2014

Resistencia

Patricia es una de las grandes agitadoras del punk argentino, ya sea desde las bandas en las que participó y participa (Cadaveres de Niños, She Devils, Kumbia Queers y varias más) o desde los eventos que genera (ya sean festivales, la feria del libro punk, etc). 



Resistencia fue uno de los tantos fanzines que hizo, que duró desde 1984 hasta 2002 y fueron compilados casi a modo de material histórico y documental en un solo volúmen junto a otros textos como las crónicas que enviaba para la legendaria revista Maximum Rock n Roll.

El libro permite, ya a la distancia, comprender como era ser punk en los ochentas en la Argentina. Desde las crónicas sobre recitales, los textos contra la policía y la violencia tonta dentro de la misma escena, las entrevistas a bandas de afuera y locales. Es un libro que consiste en los fanzines en sí, sin tocarles una sola coma ni modificar un solo párrafo, las páginas escaneadas. lo que se dijo se dijo y no hay lugar a arrepentirse (tampoco hay de qué). 

Un documento imprescindible para comprender el surgimiento del punk en el país.

domingo, 28 de septiembre de 2014

New Wave & Post Punk

Una de las fotos promocionales de Debbie Harry tomada a mediados de los años 70, y retocada con gusto pop alla Warhol por Carlos Laguna, diseñador de la editora T&B, ilustra la portada de este libro. Su título, sin embargo, va mucho más allá de la bella vocalista de los neoyorquinos Blondie



Igualmente, y tal vez buscando la meseta comercial de la actualidad, el subtítulo añadido crea ciertos contrasentidos. Se marcan unos límites que comienzan en 1978 y terminan en 1984, y aun así se cita a Franz Ferdinand. ¿Inconcebible? Para nada. Todo aquí tiene una razón que el lector descubrirá con el paso de las casi cuatrocientas páginas que ofrece esta edición.
Juan Manuel Corral se alía con cuatro especialistas para compilar una vibrante guía explicativa por la que entender la entrada de los años ochenta y el actual biberón del que chupan todas las nuevas promesas que con poca carrera a sus espaldas están logrando revivir una escena casi olvidada. New Wave Y Post-Punk 1978-1984 nos introduce primeramente, y como se entiende lógico, en la escena punk.


De esta forma nos muestra la caída de los iconos que en dicha corriente reinaron, al igual que abre las diversas vías que desde el apagón iluminaron el futuro. Desde el ska británico hasta las corrientes industriales, del techno pop al sabor reggae; todo tiene sentido por muy descabellado que parezca, pues todo, como decía aquel, siempre está conectado. Y que no se asusten los amantes de aquellos trajes de chaqueta con hombreras en todo lo alto, el maquillaje en su justa medida y la provocación elegantemente estrambótica, ya que en las páginas de este lanzamiento editorial queda buen espacio para aquellos new romantics y su parafernalia.

Como suele pasar con este tipo de estudios sobre una corriente concreta (varias en este caso), siempre faltan páginas y se echan a faltar nombres que podrían perfectamente complementar el grueso del trabajo. Aquí sucede, aunque no es para nada alarmante. La selección realizada por los cinco autores se me hace justa y necesaria para poder saltar de uno a otro estilo deudor o hermanado con el anterior. Además, el hecho de repasar en sus últimos capítulos los sellos independientes que levantaron el cambio, al igual que subrayar a los nuevos pipiolos que en pleno nuevo siglo alzan por segunda vez su bandera, es algo digno de todo agradecimiento. Estamos por tanto ante el ideal centro de información en el que hallar un importante pedazo de la historia musical moderna.

sábado, 27 de septiembre de 2014

Jubilee

Jubilee (el título se burla del aniversario 25 de la reina Elizabeth II en el trono) es un filme de culto de Derek Jarman que nos lleva de la mano de la reina Elizabeth I (transportada 400 años hacia el futuro por el ocultista John Dee a través de Ariel, el espíritu guía tomado de la obra de Shakespeare The Tempest) al epicentro del nihilismo, la sátira, la ira, la moda y la filosofía punk.



Al lado de esta película filmada en 1977 (el heyday del punk con álbumes como Never mind the bollocks y The Clash) filmes como Trainspotting se parecen más que nunca al tecito de las 5 de la tarde. Una película que cita por igual al teatro isabelino como a Siouxsie and the Banshees y en la cual nos enfrentamos (sí, es la palabra exacta) a una postapocalíptica wasteland inglesa que se deshace entre pandillas femeninas motorizadas, poderes mediáticos totalitarios, policía fascista y sexo bizarro.

El argumento inconexo, la actitud confrontacional, su permisividad (que hace ver a la más temprana La Naranja Mecánica algo discreta y demasiado estilizada) y la cinematografía imbuída del estilo blackmail del punk parecería convertir Jubilee en una cinta a merced de su reputación de culto, su momento histórico y su carácter panfletario (con slogans como "we can do without civilizaton"). Sin embargo, la intención de Jarman no es representar cualidades o vicios humanos sino escupirte en la cara -al mejor estilo punk- una masa sexualizada de violencia y anarquía.

Al igual que las películas de John Waters como Pink Flamingos, este filme de Jarman (que aparece en su filmografía como una anomalía al celebrar la promiscuidad bisexual y la anarquía en lugar de lo homoerótico y lo deliberadamente subversivo) muestra a personajes volátiles que enervan al público convencional pero que, a diferencia de Waters, no juegan tanto con el humor como con la pretensión de hacer blanco en las mentalidades serias. Más shock y menos jaja, se diría Jarman, probando una vez más que el punk nunca fue tan divertido en Inglaterra como en Estados Unidos. 

Como, Amyl Nitrate, una de las rebeldes, que afirma que cuando no escribe sobre la historia de Inglaterra (a modo de revisionista subversiva) se encarga de hacer historia, la película es un juego sarcástico que además reúne a íconos de la infracultura de su tiempo como Brian Eno (en su primera banda sonora original), Adam Ant, Little Nell, Jordan y Wayne County.

El mesías mediático Borgia Ginz dice al final de la cinta: "They all sign up in one way or another". En efecto, Jubilee fue profético al predecir la domesticación comercialista del punk, ya que muestra a una de las bandas en Top of the Pops (Adam, de la banda Adam Ant, apareció en el célebre programa de tv inglés y aceptó la propuesta de Margaret Tatcher para cantar por las Falklands, es decir, las Islas Malvinas), además de predecir el caos que luego estallaría en ciudades británicas como Brixton y Tosteth. 

Este filme de Jarman es una de las películas inglesas más decididamente antibritánicas: Bod, la monarca topless, lidera a una pandilla de desadaptadas con nombres como Crabs, Mad y Chaos que asesinan, arman orgías, sofocan en polietileno a un tipo que acaba de tener sexo, atacan a una mesera en su propio café cubriéndola de salsa de tomate, andan por ahí desnudas y se tatúan unas a otras con una navaja para luego sellarse las heridas con sal. Vemos a Elizabeth II muerta en un basurero y al palacio de Buckingham convertido en un estudio de grabación para músicos de punk bajo el dominio del todopoderoso y megalomaníaco Ginz. 


Pero no hay que olvidar que Jubilee no es una película sobre la música punk. A diferencia del cine punk británico, con trabajos como el frustrado Who killed Bambi?, el decepcionante documental sobre los Sex Pistols titulado The Great Rock n´Roll Swindle u otras cintas como Breaking Glass o Rude Boy de The Clash, el filme dirigido por Jarman no ha envejecido debido principalmente a la riqueza y diversidad de sus fuentes.

Cuando Kid (otro de los vagabundos convertido en estrella del punk) besa y luego lame lascivamente su propia imagen en la pantalla de televisión, Jarman le imprime una variación posmoderna al mito de Narciso. Además de la mitología, Jarman absorbe diferentes tradiciones fílmicas y literarias: las figuras simbólicas de Le sang d'un poète (Jean Cocteau), el rojo explosivo de los cineastas británicos Michael Powell y Emeric Pressburger, la ironía, la erudición y el furor panfletario de La Chinoise y Week-End de Godard (no puede haber un personaje más godardiano en la filmografía de Jarman que Amyl Nitrate, la pseudo historiadora de pelos parados), sin dejar de lado la influencia del primer Fassbinder, del poético y político Pier Paolo Pasolini, de la novela The Wild Boys de William Borroughs 0 de 1984 de Orwell tanto como de Brave New World de Aldous Huxley. 

Hermanos incestuosos, Sphinx y Angel (el que dice la maravillosa frase: "I didn't know I was dead till I was fifteen") usando a la artista Viv para reafirmar su homosexualidad, Mad castrando a un policía que acaba de orinar para luego tirarse a llorar, iglesias convertidas en clubes de striptease, graffitis en cada pared, Kid rebautizado como Scum por Borgia porque "es comercial y es todo lo que la audiencia se merece", composiciones oblicuas que alternan close ups con planos medios en las escenas de violencia gracias a tomas que se alargan hasta repugnar a la audiencia (algo parecidas a las de La Naranja Mecánica cuando Alex es sometido al tratamiento-tortura Ludovico). Con este maridaje de anarquía y belleza Jarman no solamente construye una de sus mejores películas sino que deja un legado que influyó tanto en la estética parpadeante del video clip como en la sensibilidad lúdica e irreverente del posmodernismo.Aquí algunas de las mejores citas de Jubilee en voz de sus personajes.

viernes, 26 de septiembre de 2014

Sorpresa


El novio de esta chica se fue de vacaciones y cuando volvió le sacó esta foto. Ni bien vio la imagen, decidió cortarle porque se dio cuenta que la mina era infiel. 
¿Qué vio para darse cuenta? 
¡No vale ver las respuestas!

jueves, 25 de septiembre de 2014

Escritos sobre Punk 1977-1992

Escritos sobre Punk 1977-1992
En el baño del fascismo
Greil Marcus




Hace unos meses que circula entre nosotros Escritos sobre punk 1977-1992. En el baño del fascismo (Paidós) de Greil Marcus. Uno de esos libros con los que uno entabla una relación duradera, bastante parecida a la amistad: libros a los que se vuelve una y otra vez para discutir, para pedir consejo, para que te recomiende a tu nueva banda favorita (pero sobre todo para discutir).
 
Escritos sobre punk pertenece a una clase de libros que funcionan a la vez como diario personal y enciclopedia. Construidos a partir de textos breves, publicados a lo largo de años, estos libros revelan que lo que alguna vez fue leído como una crónica atada a un instante pasajero era en realidad un capítulo de una épica inesperada. Como Entre paréntesis de Roberto Bolaño o El hombre que fue viernes de Juan Forn para la literatura, como Escrito sobre música de Diego Fischerman para la música clásica y el jazz, o como Ojo al cine de Andrés Caicedo (y a propósito: ¿no es Andrés Caicedo, muerto en 1977 a los 25 años, una suerte de héroe proto-punk latinoamericano?) para el cine. Libros en los que lo que confiere unidad a un torrente aparentemente inagotable de citas, de nombres, de obras y de situaciones no es otra cosa que la personalidad del autor, la mirada única y personalísima con la que se interpreta un mundo.



Y el mundo detrás de Escritos sobre punk es el que nace de las ruinas del sueño dorado de los ’60. Greil Marcus escribe como un corresponsal de guerra y las noticias que llegan del frente no son buenas. En cierto modo, Escritos sobre punk es la historia de una derrota. La primera parte culmina con un catálogo de “muertes rockeras”, un ranking que podría haber sido escrito por el mismísimo J. G. Ballard: el puntaje total asignado a cada muerte es la suma de los puntajes parciales correspondientes a las contribuciones a la música del finad@, las contribuciones que podría haber aportado de no haber muerto tempranamente y, por último, el tipo de muerte sufrida. Por ejemplo: Janis Joplin tiene un 10 en contribuciones pasadas, un 7 en contribuciones futuras estimadas, pero sólo un 1 por el tipo de muerte: la sobredosis de heroína, casi un lugar común, no rankea alto entre las estrellas de rock. En cambio, Les Harvey (de Stone the Crows) o James Sheppard (de los Heartbeats) no suman mucho por sus contribuciones musicales, pero tienen un 10 por el tipo de muerte: electrocutado sobre el escenario con un micrófono y asesinado por la mafia, respectivamente.


Pero no es esa la derrota de la que habla Marcus. El problema no son los muertos -“nadie sale vivo de aquí”, al fin de cuentas- sino los llamados “sobrevivientes”. El ránking delirante de las muertes rockeras está dirigido precisamente contra esa palabra que, según Marcus, se expandió por todo el universo musical de los ’70 y los ’80 como una suerte de salvoconducto para justificar una música complaciente, producida por y para “cerebros quemados”. Punk es todo lo que se rebele contra eso. De ahí que, en las casi 600 páginas del libro, los Sex Pistols, The Clash y Gang of Four convivan con Elvis Costello, Bruce Springsteen o Bob Dylan (los Rolling Stones son un caso aparte: pueden estar, llegado el caso, a ambos lados del mostrador). O que Greil Marcus nos cuente cómo tuvo que parar el auto y detenerse a escuchar, casi en trance, los ocho minutos que dura la hipnótica “O Superman” de Laurie Anderson.

Escritos sobre punk funciona también como una historia alternativa de los Estados Unidos entre la aparición de Let it Bleed de los Rolling Stones y Nevermind de Nirvana. El punk, parece sugerir Marcus, es una suerte de “retorno de lo reprimido”. El mundo que se nos describe desde “el baño del fascismo” parece escrito por Philip K. Dick, pero es real. El recorrido de Greil Marcus abarca no sólo las estaciones en las que vale la pena detenerse (bandas a las que prestar atención, lugares en los que “había que estar”), sino que incluye también la denuncia: si el grito fundador del punk fue el “Yo soy el Anticristo” de Johnny Rotten, el gesto que Marcus identifica como marca de fábrica del punk es un “NO” que necesariamente se presenta como respuesta a un estado de cosas que no se está dispuesto a aceptar.


Por eso no llama la atención que se insista tanto en las declaraciones explícitamente políticas de muchos de los protagonistas musicales del libro. O que Ronald Reagan y Margaret Thatcher sean mencionados tantas veces, o más, que Johnny Rotten o los Rolling Stones. La música que le interesa a Greil Marcus, esa que persigue a través de las páginas de Escritos sobre punk, de una punta a la otra de los Estados Unidos, y de una costa a la otra del Atlántico, es la que se ofrece como la contracara de ese “mundo feliz” que se ofrecía como un punto de llegada de la Historia. La elección de las fechas que enmarcan el libro no es para nada casual: los textos de Escritos sobre punk fueron publicados entre 1977 y 1992, pero abarcan una época que se extiende desde 1969 hasta el comienzo de los ’90. Es decir, desde el final desencantado de una década que prometía una revolución hasta otro final, en el que la pandemia del SIDA disparó todas las paranoias posibles, hasta entonces sólo latentes (recordar, por ejemplo, “Love in a colder climate” de Ballard, escrito en 1989). Escritos sobre punk es también un libro de “lados B” en otro sentido: sus textos son los que no llegaron a incluirse en el ambicioso Rastros de carmín (Lipstick Traces), otro texto de Marcus en el que el punk era el punto de partida y de llegada.

El propio Marcus reconoce que Escritos sobre punk está atravesado por el fantasma de los ’60. De hecho, los Beatles tienen muchas más menciones que los Ramones. La sensación es que todavía no logramos salir de ahí. No es una metáfora: los Rolling Stones siguen de gira, como Paul McCartney y Bob Dylan. Pero aquí no se trata de desenmascarar a los últimos representantes de una perdida edad de oro, sino de descubrir los sonidos que suben desde las profundidades. Lo más valioso de Greil Marcus es que no se limita a contarnos lo que él vivió en los sótanos en los que el punk se desarrolló entre 1977 y 1992, y a decirnos que “tendríamos que haber estado allí”. Ciertamente, uno puede recorrer sus páginas y descubrir canciones que no había escuchado nunca, o recordar otras que estaban olvidadas. Si fuera sólo eso, sería un libro interesante y nada más. Podría satisfacer la necesidad de algunos curiosos, sin aspirar a convertirte en uno. Este último es el mérito mayor: el de despertar las ganas de salir a recorrer los sótanos para descubrir el pulso secreto que late hoy, aquí y ahora. De eso se trata todo esto.

Lalo Lambda

miércoles, 24 de septiembre de 2014

Escritos antrpo-Punks

Escritos antrpo-Punks
Rescates históricos de la Contracultura y el Movimiento Punk en Argentina (80-90... siglo XX)
Pablo Cosso
Año 2013


martes, 23 de septiembre de 2014

Familiares y amigos de Ricky vs. Sebastián Duarte

-“Ricky no quería llegar a viejo, bajo ningún punto de vista. Quería defender sus ideales hasta las últimas consecuencias y lo hizo hasta que tocó partir. Decidió partir. Porque más allá de que uno especule con que fue un accidente o que se tiró por la play, era claro que Ricardo se quería ir” afirma Duarte.



     
Duarte se anima a AFIRMAR cosas como éstas, autonombrándose biógrafo oficial de Ricky y de paso de otra gente cercana. Pero la verdad es que este personajillo que no conocía a Ricky, al que NO LE GUSTABA FLEMA y que era un pobre redactor en la revista sensacionalista Pronto no escatimó mala leche para escalar pisando cabezas, recuerdos y traicionando amistades y secretos. No contento con eso, también se cagó en Santi Rossi y su voluntad de NUNCA aparecer en su pasquín de cuarta




Da la casualidad que l@s pib@s en Gerli y Avellaneda nos conocemos y no nos olvidamos. Este personaje es un trepa que quiso conocer a Ricky personalmente, pero en realidad, no se lo bancaba. Ofrecía regalías por colaborar en un libro en el que deja a Ricky como un chorro, un bardero, un drogón, no resalta ningún valor artístico, ni humano.

Se atribuye amistades con la gente del barrio que nunca tuvo, o que traicionó ventilando secretos solo para hacer el libro más amarillo y shockeante (deformación profesional).

Ricky nunca lo soportó, no lo respetaba, ni como persona ni como profesional. Como persona partiendo desde la base que había aprovechado la amistad con personas de su confianza para acercarse y obtener información y entrevistas. Y como profesional, despues de un incidente con un reportaje en el que Duarte mezcló las declaraciones de varios entrevistados, Ricky entre ell@s, no tomó notas ni grabó y publicó como textuales frases que Ricardo nunca dijo, usando palabras que nunca en su vida usó.

Usando para promocionarse fotos sacadas de contexto, privadas, sin permiso de la gente que participa en ellas. Hay anécdotas privadas en el libro de gente que le pidió expresamente no participar, no ser nombrado, que no se refiera a ell@s.

El personaje canjea notas por menciones en el pasquin donde trabaja, una vez se lo ofreció a nuestro amigo Santi de SinLey, a lo que Santi respondió (con razón) "NI MIERDA VA A ESTAR SIN LEY EN LA PRONTO".

Increíble, pero cierto, el mierda este publicó la muerte de Santiago, aún a sabiendas de que Santi nunca quiso ser mencionado y lo hizo a su manera asquerosa: "murió de sida".

Una persona que criticaba a l@s que lucraban con los muertos del rock, se ha convertido en un ladrón de caminos de ésta calaña.

BOICOT A SEBASTIÁN DUARTE.

Santi, Ricky en nuestros corazones
L@s pibas de Gerli

lunes, 22 de septiembre de 2014

PUNK, fotografías de Salvador Costa

PUNK
Fotografías de Salvador Costa
Salvador Costa
1977



Hace unos días el propietario de una librería de libros de arte de segunda mano me mostraba su máximo interés acerca de este libro y poco después he sabido de su inclusión en la exposición; LIbros 1907-1977 que se está mostrando en el Museo Reina Sofía, una prueba más de que en los últimos años el punk está llegando a la alta cultura y que se está musealizando, el punk que aparece en las tesis de Greil Marcus y los ensayos de Jon Savage han sido llevado recientemente a diferentes exposiciones, algo que ya predecía el agitador Stewart Home para el cual la música y actitud punk no debería mezclarse con la cultura, desde aquí no entraremos en polémicas. 

El libro de Salvador Costa fue publicado por Producciones Editoriales, la editora de la revista Star en 1977 por la que le convierte en uno de los primeros libros en todo el mundo que recogieron el movimiento punk (lamentablemente ausente en bibliografías) en este caso mayoritariamente londinense. Las fotos documentan la gran actividad que por aquella época tenía el club Roxy uno de los epicentros del movimiento y lo hacen no solo a través de los grupos sino de la audiencia donde las fotos de Salvador capturan su rabia, descaro y guiños de desafío militarista, espectadores con vestimentas de masacre ante una música de máximo volumen y distorsión. 

La penúltima foto del libro muestra a Jordi Valls, primo de Salvador Costa, que le sirvió de perfecto guía por el efervescente Londres de 1977 y quien por cierto volvería a ser vital al año siguiente en otro documento impagable como fue el dossier que Televisión Española efectuó acerca del movimiento, las apariciones tanto de él como de Palmolive son inolvidables y gran documentación de estos años de revuelta fueron recogidos en la exposición y libro The London Punk Tapes como una extensión de su obra como Vagina Dentata Organ.

domingo, 21 de septiembre de 2014

Sin otoño, sin primavera, una balada Punk

El largometraje “Sin otoño, sin primavera, una balada punk” (2012), del director ecuatoriano Iván Mora Manzano, abrió la programación del 2013, de la Cinemateca de la Casa de la Cultura.

 
La cinta se presentó del 15 al 20 de enero, en la Sala Alfredo Pareja Diezcanseco de la CCE, en horarios de 17:h00 y 19h30, con entrada libre.

El filme cuenta las historias de pasión e incertidumbre de nueve jóvenes de los barrios tradicionales de Guayaquil. La anarquista, la soñadora, el universitario, la vendedora de felicidad, la amorosa, el empresario, el espía y el manipulador, son los personajes que, fracturados por los conflictos personales, se descubren en el filme.

Iván Mora retrata, desde una mirada contemporánea, la vida de los colectivos marginales rockeros del Puerto y su relación con sitios conocidos de la ciudad como Urdesa, El Callejón del Edificio Francisco 300, el Mural de Rendón Seminario, entre otros.
El director es, además, músico, y desde esa perspectiva señala que sus personajes “representan a una generación de músicos alternativos que proponen nuevas sonoridades y expresiones. Allí están Vírgenes Violadoras, Niñosaurios y Pasajero”, señaló Mora.
“Sin otoño, sin primavera”, obtuvo los premios Ibermedia y del Ministerio de Cultura para desarrollo y producción de cine. También recibió galardones del Consejo Nacional de la Cinematografía del Ecuador (CNCine).
La película es una coproducción entre Ecuador, Colombia y Francia-


“Sin otoño, sin primavera”, además, inauguraró la programación del Cine Club de la Cinemateca de la CCE, con la presencia del director Iván Mora y de la productora Isabel Carrasco, el martes 22 de enero de 2013, en la Sala Alfredo Pareja.

sábado, 20 de septiembre de 2014

Feria del libro PUNK

Feria del libro Punk 
anual en el Salón Pueyrredón




Por tercer año consecutivo editoriales independientes enfocadas en el tema Punk Rock se juntan para mostrar las nuevas ediciones, intercambiar experiencias, vender, comprar. 


Presentaciones de libros, charlas, y más actividades que agitan con este colectivo sucederán durante sies horas en el Salón.


Irán subiendo los detalles de a poco, asi como los flyers y quienes particparán. 


Por ahora vayan reservando ese domingo!

viernes, 19 de septiembre de 2014

En Ucrania, tiraron a un político a la basura

El diputado Vitaly Zhuravsky, terminó dentro de un contenedor de residuos víctima de la ira de un grupo de ciudadanos.

 
 
En el marco de una protesta en los alrededores del Parlamento ucraniano, un prominente diputado de la oposición terminó dentro de un contenedor de basura, acusado de no respaldar leyes que acaben con las turbulencias en el país. El incidente implicó a Vitaly Zhuravsky, un ex miembro del partido del destituido presidente Viktor Yanukovich.
  No estaba claro por qué Zhuravsky atrajo la ira de los manifestantes, pero el incidente ocurrió antes de una sesión parlamentaria en la que los diputados ratificaron un acuerdo con la Unión Europea y respaldaron leyes que dan a las regiones controladas por los separatistas un estatus especial.

Fuente: La Mañana

jueves, 18 de septiembre de 2014

Simon Reinolds - Post Punk (2005)

Post Punk
Romper todo y empezar de nuevo
Simon Reinolds


"¿Alguna vez se han sentido estafados?"

La historia del punk termina con las palabras de Johnny Rotten al final del último concierto de los Sex Pistols, después de una sola canción -una versión del 'No Fun' de Stooges- en el Winterland Ballroom de San Francisco, el 14 de enero de 1978. Aquella 'estafa' duró poco menos de dos años y si bien su balance en lo estético y social había sido trascendental, con su filosofía de "destruye", lo musical no había sido tan subversivo:los tres grupos que formaron el 'canon' del movimiento (Ramones, Sex Pistols y The Clash) se limitaron a revitalizar el rock primigenio de los 50 por oposición a la sofisticación y el preciosismo sinfónico de mediados de los 70. Eso es lo que defiende el escritor y crítico musical Simon Reynolds (Londres, 1963) en su libro 'Postpunk. Romper todo y empezar de nuevo', que ahora publica en castellano la editorial argentina Caja Negra y que recupera la innovación que trajeron nombres como PiL, Talking Heads, Joy Division, Devo, B-52's y Siouxsie and The Banshees.

A pesar de su 'conservadurismo' sonoro, el punk ha terminado llevándose toda la atención y ocupando capítulos de la Historia de la música. Sin embargo, la fertilidad del periodo 1978-1984, en el que se abrieron nuevos caminos a partir del erial de la 'zona cero', ha quedado sepultada bajo el peso de lo que sucedió antes. Por ello, Reynolds, especialista en música electrónica y en analizar la dimensión social que va pareja a los sonidos de cada época, se propuso iluminar convenientemente esta época. Así, publicó en 2005 el libro original que ahora llega a España, traducido, eso sí, en variante argentina. A través de un relato discontinuo, el crítico británico analiza los diferentes focos en los que estalló la revolución sonora, desde el Manchester de Joy Division y The Fall al Cleveland de Pere Ubu y Devo, grupo este último cuyo fundador Bob Casale murió recientemente.

Desde su casa de Los Ángeles, Reynolds explica que "se tiende a pensar en el punk como lo opuesto a los 60. Pero, de alguna forma, por debajo de ambos periodos existía la misma idea fundamental: la de una música joven y generacional que reflejaba los cambios que sucedían, pero que también provocaba cambios por sí misma. Tanto Bob Dylan, como los Beatles y los Rolling Stones concebían sus canciones como una forma de rebelión y revolución, pero también como bohemia, inconformismo y deseo de vivir una forma de vida distinta. El mensaje era el mismo: 'Un nuevo mundo está por llegar y vosotros, como nueva clase, por encima de las fronteras, de los sexos y de las razas, sois el motor de ese cambio'". Para el crítico, "el punk restauró esa creencia, con un grupo como Sex Pistols, que creó tantos conflictos, incluso a nivel político, que era inevitable creer que el rock era un arma".

Una vez que se vio el poder que tenía ese arma, las cuestiones que se hicieron estos grupos del post-punk fueron: ¿cómo continuar con ello? ¿cómo hacer que la música avance en esa dirección? "Y lo que pasó fue lo mismo que con el protestantismo: una vez abierto el gran cisma con lo anterior, empezaron a surgir multitud de movimientos de cismas más pequeños, como los luteranos, los calvinistas, los anglicanos... todos peleados con todos. Lo mismo con la izquierda, que siempre ha estado dividiéndose, desde los tiempos del socialismo y el anarquismo". Aquello, según el autor del libro, "fue fruto de la excitación que provocó aquel mundo de posibilidades que se abría".

"Fue una época muy excitante para estar vivo", recuerda en ese sentido Reynolds, que asistió a aquella explosión siendo un adolescente, "pero lo que más me interesaba era qué porcentaje de la historia no era conocido. Un buen ejemplo es el caso de Ian Curtis, cantante de Joy Division. No sabíamos nada de él, ni que tenía epilepsia, ni de sus problemas matrimoniales. Ahora todo eso es parte de la historia, porque hemos visto las películas y leído los libros, pero como 'fans' sólo teníamos su música y esa misteriosa figura que veíamos en televisión y, si eras lo suficientemente afortunado, sobre el escenario".

"Esto significaba", prosigue Reynolds, "que sus canciones no tenían que ser necesariamente biográficas. Y es una de las claves de que se crease el culto en torno a Joy Division y a su música oscura y misteriosa. Uno podía pensar que 'Love will tear us apart' venía de algún lugar de su vida sentimental, pero la especificidad de aquello, lo de tener un lío o lo que fuese, era totalmente oculto".
Para Reynolds, es este grupo el que mejor representa el viaje del post punk. "Piensa en su evolución desde sus comienzos como Stiff Kittens, un nombre muy punk que significa 'gatitos muertos', su re-bautizo como Warsaw, con sus evocaciones frías y comunistas, para acabar finalmente en el post punk atmosférico, el sonido lleno de espacio, la alienación... Y luego el siguiente paso es New Order: música de baile, sintetizadores, líneas de bajo. Es decir, que un solo grupo abarca todo el espectro desde el punk hasta el pop, aún cuando sus letras sean más oscuras, como es el caso de 'Blue Monday''".

Pero el autor inglés sabe también que el verdadero narrador de esta historia es Johnny Rotten, que recuperó su nombre original de John Lydon apenas unos días después del concierto de San Francisco y de la subsiguiente desintegración de Sex Pistols. Inmediatamente fundaría Public Image Ltd. (PiL), grupo con el que sentaría las bases de la revolución post punk, incorporando elementos del reggae y hasta de la música disco. "Sabía que PiL iba a ser absolutamente central, y es el único grupo que tiene dos capítulos en el libro", relata Reynolds. "John Lydon era una especie de creyente del rock, del poder de la cultura rock. Un líder para todo el mundo en aquella época. PiL era especialmente popular en Manchester. Y eso te dice algo, más allá de la rivalidad que podía haber entre esa ciudad y Londres. Porque, después de los Sex Pistols, hubo una segunda ola de grupos, los denominados Oi!, que se veían a sí mismos como los punks auténticos y para los que Lydon era un traidor, por querer hacer arte puro. De alguna forma, todo el post punk se definió por su oposición a esta pureza punk".

Para muchos, Simon Reynolds es el hombre que acuñó lo de 'post-rock' para definir lo que hacen Tortoise y Mogwai. Una relación con esta partícula lingüística que no termina ahí: "'Post' es un prefijo muy útil e interesante, que además suele descolocar a la gente. A mí me gusta su uso en post-punk y post-rock, pero también en la post-psicodelia: Soft Machine, Robert Wyatt y hasta Brian Eno, que no son exactamente el 'verano del amor' pero tienen bastante de esa música atmosférica y libre de ataduras. Y también lo de post-metal para todos esos grupos que hacen cosas muy experimentales con sus guitarras desde la habitación de su casa. Para mí, además, conecta con el postmodernismo, que no significa un cambio de dirección respecto al modernismo, sino más bien una forma de complicarlo".


¿Hay futuro?

 
Reynolds, que estará presente en la próxima edición del festival Sónar, es consciente que esta profesión asiste a un cambio de paradigma. "La gente ya no necesita a los periodistas musicales para que les digan qué es bueno y qué no o que les orienten hacia nueva música. Cuando yo era pequeño, no tenía mucho dinero para discos, así que dependía de ciertos periodistas en los que confiaba y que tenían un gusto lo suficientemente amplio, como Barney Hoskins", recuerda. "Hoy ya no existe esa función, tan sólo si quieres ahorrarte esfuerzo y leer a unos señores que se han tirado un montón de tiempo buscando grupos en Bandcamp por ti".
"Lo que sí que creo que todavía puede hacer el periodismo musical es dos cosas", prosigue. "La primera, que tú puedes tener una respuesta muy receptiva de un disco concreto, cuando descubres nuevos niveles de significado o de placer, y quieras ayudar a otro oyente a que los descubra por sí mismo. La otra es encontrar patrones y conectar cosas, no sólo exclusivamente en el terreno musical, sino también con otras manifestaciones de la cultura o con la política. Ambas funciones tienen que ver con el significado. Y creo que analizando el significado de determinados grupos o discos se puede llegar al significado de la música como un todo. E incluso en la era en que los medios musicales ya no son tan potentes, la gente sigue hablando de estas cosas con sus amigos o con quien sea. El significado de la música no es patrimonio exclusivo de los críticos".
Pero, por otra parte, hoy existe acceso a tal cantidad de música que Reynolds siente "que la figura del crítico o del bloguero (el bueno, el que tiene ideas) es más importante que nunca. Yo al menos necesito un filtro, un guía que me oriente, porque a veces se hace difícil que aflore algún tipo de sentimiento al intentar procesar semejante cantidad de información".



Monstruos y violencia

 
"La mayoría de los punks eran gente reflexiva y vulnerable, pero les gustaba actuar como monstruos. Eran más que probables objetivos de los ataques de otras personas, que les golpeaban, quizá porque su imaginería era tan violenta y sus apariciones en la televisión tan chocantes, diciendo que odiaban el amor y que odiaban la paz", explica Reynolds. Para él, eso es algo que todavía mantiene su poder y que pervive en los tatuajes y pelos de colores de los looks más radicales. "De hecho, la moda era mucho más revolucionaria que la música. Y todavía más el lenguaje gráfico: las portadas de los discos, los pósters, las fotografías, los flyers... Toda una imaginería que no se había visto hasta entonces y que se presentaba de una forma impactante y nada romántica", prosigue el autor. "Es muy difícil imaginar qué hubiese sucedido en la música si el punk no hubiese aparecido. Creo también que el punk fue una forma de definir cosas que ya existían, aunque en un ámbito más reducido y de forma más discreta, como Pere Ubu, The Residents y Devo. Unos tipos raros a los que el punk les dio un contexto y una infraestructura". / D. P.

miércoles, 17 de septiembre de 2014

Alan Parker - Superhéroe Punk

Superhéroe Punk
Sid Vicious
Alan Parker
El mito salvaje de una generación
Autodestructivo, transgresor, revolucionario


¿Mito o pobre diablo? 

Su máximo sueño era convertirse en estrella del Rock pese a su nulo talento musical y su actitud antitodo. Alan Parker escribe la que posiblemente sea la mejor aproximación a la vida de Sid Vicious, la explosiva trayectoria de los Sex Pistols y la eclosión del Punk.

martes, 16 de septiembre de 2014

Muerte en The Simpsons

Uno de los personajes de la afamada serie animada tenía los días contados desde hace meses, un evento que finalmente ocurrió en el episodio emitido este último domingo en los Estados Unidos.

Y finalmente llegó el día en que un personaje (otro, en realidad) de Los Simpson pasó a mejor vida y se unió a los muchos otros que ya corrieron ese destino, ya sea por fallecimiento de los actores que prestaban sus voces o por rescisión de contratos.
Lo cierto es que desde hace meses que los productores del ciclo anunciaban con bombos y platillos que uno de los habitantes de Springfield pasaría a ser un cliente de la parca, e incluso uno de ellos, Al Jean, se animó a dar una pista para filtrar su nombre: que el actor que lo interpreta había ganado el premio Emmy por hacer ese trabajo.
De esta manera, entre los "sospechosos" quedaron nominados: Abraham Simpson, Jacqueline Bouvier, Patty, Selma, Krusty, Bob Patiño, Moe, Jeff Albertson (el comic book guy), el rabino Hyman Krustofsky (padre de Krusty), Apu Nahasapeemapetilon y... ¡Homero, Marge, Bart y Lisa!
Y finalmente llegó el 28 de septiembre, día que marcó el inicio de la 26ta temporada de la serie animada más longeva de la historia y el misterio se develó, aunque el nombre del episodio "Clown in the Dumps" (Un payaso en el vertedero) fue el última filtro que los televidentes debieron sortear para poder descubrir que ya no verán más a....
¡Atención! Todo lo que lean a partir de esta línea corre bajo su propio riesgo.
...¡el rabino Hyman Krustofsky!


En efecto, el personaje apareció por vez primera en el año 1991, en el episodio de la tercera temporada De tal Padre, Tal Payaso (Like Father, Like Clown) que relataba como el payaso preferido de Bart y Lisa debió dejar su casa natal para dedicarse a hacer reír.
El actor Jackie Mason ganó el mencionado premio Emmy en 1992 por su interpretación de ese personaje que ha hecho apariciones recurrentes a lo largo de los últimos 20 años.

lunes, 15 de septiembre de 2014

Punk: Attitude

El documentalista Don Letts es una figura clave en el mundo del punk
a finales de los setenta colaboró con sus protagonistas más señalados y fue el DJ del Roxy, donde logró despertar el interés de los jóvenes punks por la música jamaicana. 



Letts estuvo en el Festival Internacional de Cine de Gijón presentando su último documental "Punk: Attitude", que pretende revisar los aspectos musicales del punk de ambos lados del Atlántico, desde los grupos de los sesenta (Stooges, MC5, Velvet) hasta el hardcore y las nuevas tendencias.

domingo, 14 de septiembre de 2014

Carta de despedida

Wendy O. Williams, que se lubricaba el cuerpo para salir a escena casi desnuda al frente de su grupo, The Plasmatics, tenía una imagen feroz y fue detenida varias veces por obscenidad. 



Cuando decidió morir, en 1998, unas semanas antes de cumplir 49 años, eligió darse un tiro de escopeta en la cabeza. 

Fue un suicidio meditado —dejó cartas, regalos, una declaración para ser ayudada a morir en caso de que fallase en el intento y resultase herida y un mapa para que encontrasen el cuerpo— y anunciado: lo había intentado dos veces antes con barbitúricos. 

En la nota final escribió: “El acto de quitarme la vida no es algo que haga sin meditarlo mucho. No creo que la gente deba matarse sin una reflexión profunda y durante un período considerable de tiempo. Creo firmemente, sin embargo, que el derecho de hacerlo es uno de los fundamentales que cualquier persona en una sociedad libre debería tener. Para mí la mayor parte del mundo no tiene sentido, pero mis sentimientos sobre lo que estoy haciendo suenan alto y claro en mi oído interno, en un lugar donde no hay ego, sólo calma. Siempre con amor, Wendy”. 

 Vegetariana, entregada al cuidado de los animales y retirada desde 1991 en una casa en los bosques de Connecticut, la radical plasmática (que se definía como anarquista violenta), fue al encuentro de la muerte con una bolsa de nueces para, como hacía todos los días, dar de comer a las ardillas. 

Luego apretó el gatillo...

sábado, 13 de septiembre de 2014

viernes, 12 de septiembre de 2014

Sid Vicious se acuchilla por una apuesta

El fotógrafo Bob Gruen —el mismo que había firmado la foto-póster de John Lennon con la camiseta de New York City dos tallas más pequeña de lo que demandaba el buen gusto— ha contado una historia digna de lo que se "espera" de Sid. 



Noche en un bar de carretera de las malas tierras del Midwest.  Año 1978.
El autobús de los Sex Pistols, que están de gira por los EEUU, se detiene para que los músicos coman algo. Sid Vicious pide un bistec y un par de huevos fritos. 
Un cliente redneck —gorra de marca de tractores, camisa vaquera— se acerca: 
— Eres Vicious, ¿verdad? Vas de duro, veamos si eres capaz de hacer esto, dice antes de apagar contra la palma de la mano un cigarrillo encendido. 
El bajista no parece impresionado. 
— ¿Hacerme daño? ¡Claro!, dice. 
Con el cuchillo de carne, el músico se da un tremendo tajo en la palma de la mano y sigue comiendo. La sangre gotea sobre los huevos fritos. Sid no deja una miga en el plato. Moja pan en la mezcla. 

FIN

jueves, 11 de septiembre de 2014

miércoles, 10 de septiembre de 2014

Luces extrañas

Nuevas luces de OVNIs en Entre Ríos sorprenden hasta en Australia. Desde Oceanía llegaron documentalistas para filmar la historia y presente del museo que se encuentra en la localidad entrerriana de Victoria. 
 
 
Hace tres meses que las luces en forma de esferas brillantes se volvieron a ver desde el Cerro La Matanza del pequeño pueblo. Se mueven: hacía arriba y a los costados, se juntan y se separan. Aparecen cuando el sol comienza a caer y las noches sin luna. El estudio científico del fenómeno los hace Visión OVNI a cargo de la investigadora Silvia Pérez Simondini. El fin de semana pasado un grupo de 19 personas -entre traductores, camarógrafos y entrevistadores- llegaron desde Australia para contar la historia de esta mujer que le dedicó su vida a esclarecer este fenómeno.

El Museo OVNI de Victoria se llena cada fin de semana largo y la mayoría son jóvenes. A pulmón y cuesta arriba logró desarrollarse y ser uno de los espacios más importantes y reconocidos del país y del continente en la materia. La búsqueda de una explicación científica -de campo y de laboratorio- del fenómeno de los objetos voladores no identificados en todas sus manifestaciones lo volvió un referente. El grupo documental que arribó desde Australia para registrar la historia, también hizo lo propio con el tango y con el amor por Maradona.

Pero la noche del pasado 22 de marzo no fue una más. En el medio del set de filmación, se llevaron una sorpresa que hizo gritar a algunos y luego dejó a la mayoría en silencio. Las luces redondas y brillantes volvieron sobre los campos y bañados. Hubo períodos de más de dos años en que se dejaron de ver, pero desde diciembre volvieron y cada día con más intensidad, con más fuerza, más vivas; mucho más rápidas. Esa noche además del grupo documentalista, había miembros de Visión OVNI con cámaras tecnológicas que se utilizan para la guerra y otras también de última generación con un sistema de visión nocturna. Ante el avistamiento, primero hubo gritos de sorpresa, porque estaban ahí y lo desconocido al menos, provoca incertidumbre o una sensación de querer saber más y de alcanzar la verdad de la cosa. Después hubo ratos largos de silencio, de contemplación y de espera.
 
Fuente: Diario Popular

martes, 9 de septiembre de 2014

El protagonista de "Tema de Adrián" de Dos Minutos

La banda de punk rock de Valentín Alsina habla en esta canción de un emblemático rockero del under nacional. Enterate quién es y de la historia detrás de este clásico, en esta nota

 
"Y todos se preguntaban, 'y Adrián a dónde está', se lo llevaaaron, los de moralidad...". Qué fan del punk rock nacional no cantó (o, al menos, conoce) la canción "Tema de Adrián", aquel clásico track del segundo disco de 2 Minutos, "Volvió la Alegría, Vieja!!!", que contaba la historia de un rockero que fue detenido en pleno recital por insultar a la policía. Lo que pocos saben es que ese audaz Adrián no fue producto de la poética imaginación barrial de Walter "Mosca" Velázquez. No, el legendario Adrián existe, y nos contó su historia.

"Ensayo y voy a recitales desde los 13 años. Primero tuve un par de bandas que no llegaron ni a tocar en vivo, hasta que, a los 17, empecé a tocar el bajo en Círculo Vicioso, una banda de hardcore muy a los palos y muy explícita, en la que estuve durante 9 años. Y en 1998 formé Makinación, una banda de rock pesado en la que sigo cantando", nos relató primero Adrián, a quien el under rockero conoce como "Adrián de Makinación" o, simplemente, como "Adrián Makinación".

Pero a pesar de que Makinación es, sin duda, LA banda de su vida, fue gracias a sus tiempos en Círculo Vicioso que quedaría inmortalizado en la lírica del hit del grupo de Valentín Alsina que lleva su nombre. "Cuando tocaba en Círculo Vicioso debutamos con 2 Minutos, que venían por su quinta fecha, y enseguida nos hicimos amigos. Tocamos juntos montones de veces y en una de las fechas en el Teatro Arlequines tocamos un tema cargado de puteadas a la policía que le dediqué a un rati que estaba en el lugar, quien se enojó y llamó a refuerzos. En un momento desde el escenario se veían unos cuantos policías entrando al lugar, y cuando terminamos otro de nuestros temas no se nos ocurrió mejor idea que putearlos por micrófono y a capela. Conclusión: me llevaron en cana, y mi compañera de entonces preguntaba dónde estaba. 2 Minutos estaba ahí y plasmó después esa historia en el "Tema de Adrián", rememora.


A casi 20 años de la edición del clásico, Adrián asegura que la canción le trae "muchos recuerdos y felicidad" y le agradece a Mosca y el resto de los muchachos, de quienes dice que siguen siendo "igual de atorrantes". "Siguen componiendo muy buenas canciones y seguimos siendo amigos. Se merecen haber llegado a tanto", completó.

Por su parte, Adrián seguirá cantando en Makinación, que en breves lanzará "Hasta la Muerte", su segunda placa, en la que, seguramente, seguirá gritando la verdad. Que así sea.
Fuente: Diario Popular