viernes, 27 de marzo de 2020

-Belén Gopegui # Deseo de ser Punk-

Adolescencia: sinónimo de rebeldía. 
Así lo han entendido la mayoría de escritores. 
Ejemplos: Robert Musil y Las tribulaciones del estudiante Törless, Alan Sillitoe y La soledad del corredor de fondo, J.D. Salinger y El guardián entre el centeno. 
Otro sinónimo para la adolescencia: inmadurez. 
Porque largarse de casa sin un duro, apostar al todo o nada, es propio de alguien que aún no ha asumido la reflexión como paso previo a sus decisiones. 


Sin embargo, Martina, la protagonista de Deseo de ser punk, séptima novela de Belén Gopegui, va a contracorriente. A sus dieciséis años, Martina ha suspendido varios exámenes por una razón que sus padres no entienden, pues no es una mala alumna, y enfrenta una tragedia: el padre de su mejor amiga ha muerto y ella siente esa muerte como propia. Aquel hombre trabajaba como asistente social en una fundación, se dedicaba a ayudar a los desvalidos pero no era un candidato a santo, también tenía algunos problemas que apenas son mencionados. La relación entre ambos es descrita al inicio de la novela. En un momento ella recuerda cómo la consoló una vez: “Hay una parte donde nunca nos abrazan. Aunque nos quieran muchísimo. Esa parte está ahí, esa pena. Y nadie llega a tocarla nunca”.  La historia está narrada como una carta a un colega contándole sus sentimientos. Ese colega es Diego, que no es su novio pero parece que lo fuera. 

Gopegui es una escritora con oficio y desmuestra sus habilidades técnicas. Deseo de ser punk fluye con la rapidez de un tema de los Ramones, con la misma velocidad pero con un feeling distinto. A diferencia de una gran parte de los adolescentes, Martina no admira la vocación autodestructiva de ídolos como Iggy Pop; ella elige a un salvador. El lector se encontrará con una adolescente que en vez de tirarle la puerta en la cara a sus padres, accede a dialogar con ellos aunque siente que hay una distancia generacional. Los critica con un tono conciliador que revela una madurez inusual. 

 Como su título lo anuncia, la música es un elemento importante en la novela. “Entrar en una canción tiene que ser como la electricidad. En vez de un sitio, algo que te atraviesa y, mientras lo hace, la atracción hacia unas cosas y la repulsión hacia otras se vuelve muy potente. Tanto que tienes la impresión de estar siendo abducida y ahí estás tú, fuera de órbita, en un sistema planetario nuevo donde importa lo que vibras, deseas, blasfemas y sueñas mientras vives esa maldita canción”. Es lo mismo que uno espera de una novela sobre una chica de dieciséis que sufre una pérdida y busca el norte. La adolescencia es alto voltaje. 

Lástima que las palabras de Gopegui no electrocuten, la historia no pega con la intensidad deseada y quizás parte de la culpa sea la banda sonora elegida. Nadie reclama patadas, escupitajos ni los vómitos de los Sex Pistols. ¿Pero es posible que los dependientes de una tienda de vinilos discutan si AC/DC o Gun’s & Roses tiene el mejor disco de la historia? Si fuera una película de Tarantino, esta clase de diálogo cobraría un significado distinto y divertido, como la charla sobre Madonna al inicio de Reservoir Dogs. 

 ¿Cuál es la intención de Gopegui? 
¿Decirnos que las chicas buenas también existen? 
¿Que no todos los adolescentes son unos descerebrados? 
Martina da miedo a su manera. 

“Bueno, todo eso venía a cuento de que a mis padres les gusta que lea el periódico. Les debe de parecer muy maduro o algo así. Y el periódico es todavía peor que los elfos. Lo escriben muchas personas, pero es como si lo escribiera una sola, un solo tío pesado, barbudito, barrigudo, bien vestido, del que no me fío nada. En internet es diferente. Cuando lo leo en la pantalla imagino a un montón de becarios casi de mi edad. Al final son ellos los que escriben, y lo notas. A veces hay faltas, confusiones, casi siempre cortan y pegan de otros sitios”. 

¿Cómo sabe tanto esta niña? 
Y opina sobre cualquier tema, hasta de las descargas ilegales en internet, de forma conciliadora: “Bueno, por un lado está bien que podamos descargar la música, copiarla y regalarla sin gastarnos muchísmo dinero. Los cedés de las tiendas con sus cajas de plástico me parecen muy caros y absurdos, para nada valen tantos euros como te cobran. Creo que los vinilos son diferentes. Porque son analógicos y la vida es analógica”. A continuación viene una reflexión que parece interesante pero acaba en un enredo. Martina se transforma en ese compañero de clase odiado por su sabiduría, el que siempre levanta la mano para responder al profesor. Cuando discute con sus padres porque considera que nada le impide salir a la calle, se crea la expectativa de la gran aventura nocturna. Es el momento en el cual llega a la tienda de vinilos y los dependientes la llevan a un bar después de cerrar. Ella rechaza una cerveza y los deja. Martina se sabotea a sí misma. 

 En la segunda parte de la novela Martina descubre que su padre se ha quedado en el paro y se encuentra deprimido. Pero es sólo un hecho que se menciona y luego se diluye. Más importante es la muerte de un joven a manos de un policía durante una huelga. “Hay gente que dice que la rabia ha llegado a encauzarse de esa manera porque el chico era griego; que a veces la policía mata a emigrantes y entonces no se organizan grandes manifestaciones”. 

Más adelante Martina y Vera conocen a Jimena, una chica a la cual ayudó el padre de la segunda. Para entonces la música ha mejorado, ahora suena “All the young dudes” y algo de Crosby, Still, Nash and Young. Pero no es suficiente. La fiesta ya ha terminado a pesar de que faltan unas cuarenta páginas. La lista de invitados es bizarra: “Ya sabes, hay gente que se sube a una grúa o a un decimoctavo piso y amenaza con tirarse desde ahí para que le hagan caso. Otros entran en un banco con una escopeta y toman rehenes. Pero yo no quería que me hicieran caso. ¿Quién podía hacérmelo: el Defensor del Pueblo, Obama, Neil Young con sus sesenta y cuatro años?”. 

 Los seguidores de Gopegui la disfrutarán, Deseo de ser punk es otro manual de corrección política. Y en la literatura de hoy en día, cabe todo. Son tiempos de democracia. ~

Fuente - Letras libres.

jueves, 26 de marzo de 2020

Hogar

La realidad ha atropellado la ficción. En el caso de los hermanos Pastor, Àlex (39 años) y David (41 años), los cineastas barceloneses no están satisfechos del todo con la situación de su película. Hogar llega hoy a Netflix convertido en el estreno más importante del cine español este trimestre por el confinamiento obligado por la Covid-19. 


Con las salas cerradas, un thriller con Mario Casas y Javier Gutiérrez en una plataforma como Netflix está llamado a grandes audiencias. “Nosotros no tenemos, es obvio, nada que ver con lo que está ocurriendo. Y además, yo estaba muy feliz pensando en el viaje al festival de Málaga donde íbamos a presentar la película, y eso me lo han quitado”, cuenta entre risas y veras David desde Barcelona. 

En la conversación, realizada la semana pasada a través de Google Hangouts, participa también Àlex desde Los Ángeles. “Para una película que hacemos que no tiene que ver con una pandemia, ella se ha presentado por sí sola”, remata en su broma David. Sus anteriores trabajos fílmicos, Infectados y Los últimos días, se centraban en estas enfermedades. “Nos persigue el tema”. Distribuidores independientes de cine empiezan en España a estrenar ‘online’ Hollywood empieza a adelantar sus estrenos ‘online’ por el coronavirus.

  Hogar describe el descenso a los infiernos de un publicista (Javier Gutiérrez), al que la edad y los nuevos medios expulsan al paro. Por eso debe abandonar su piso de lujo de alquiler, con unas vistas espectaculares sobre Barcelona, y mudarse con su esposa (Ruth Díaz) y su hijo, que no es como a él le gustaría, a su diminuto apartamento. Sin embargo, se queda con un juego de llaves de su anterior vivienda, y empezará a colarse en ella a espiar la aparente vida perfecta de un ejecutivo (Mario Casas), su esposa (Bruna Cusí) y su hija.


Los hermanos se preguntan entre sí si hay reparto físico de correo, y las curiosas situaciones que se dan cuando llegan paquetes preenclaustramiento, antes de seguir con Hogar. “Es extraño hablar de estas cosas hoy. Espero que a la gente le guste porque cargamos con esta nueva responsabilidad de gran estreno”, tercia Àlex. David explica de dónde surgió el germen: “En una de nuestras múltiples mudanzas por cuestiones de trabajo, me di cuenta de que me había quedado con un juego de llaves. 

¿Qué ocurriría si estuvieses lo suficientemente chiflado como para abrir el portal, subir por las escaleras y entrar en el piso para ver quién vive ahí ahora?”. El mayor de los hermanos confiesa que sintió vértigo ante esa posibilidad, “pero había un buen material para empujar a un personaje desesperado, y empezamos a escribir ese papel, sus motivaciones”. La flamante ganadora del Oscar, Parásitos, del coreano Bong Joon-ho, también investigaba narrativamente en la entrada en una casa de extraños que desestabilizarían mental y físicamente a sus habitantes. “Uno hace la película que sabe y que le viene”, apunta Àlex, “y no sé si parece o no. Parásitos es una grandísima película, puede que seamos complementarios. Sin embargo, cualquiera que conozca los tiempos de la industria sabe que un largometraje necesita un tiempo largo de desarrollo. Son casualidades. Nosotros rodamos hace más de un año”. 

 Netflix entró bastante pronto en la producción. “Estaba ya escrita y con una productora, Nostromo, detrás, cuando se la enviaron a Netflix para ver si les interesaba en su ventana de streaming”, sigue el pequeño desde Los Ángeles. “Y al saber el equipo que había detrás, dieron el paso adelante para producirla. Aceptamos la oferta, porque es una oportunidad para llegar a 150 países a los que llega la plataforma, en muchos de los cuales nunca verán un filme español”. Y mientras se mantenga la actual normativa, no habrá grandes estrenos españoles, atados por una ley que regula que si recibes ayuda, debes de estrenar antes en salas. “Es un modelo completamente distinto, cierto”, comenta David. “Todo tiene sus ventajas y sus inconvenientes, y por la coyuntura en la que estamos, hemos salido bien parados. Pero insisto, yo quería ir a Málaga…”. 

Ambos disfrutan del cine tanto en salas como en pantalla casera. En el caso de David, ahora más en su piso, al tener dos hijas pequeñas. “Lo de ir a salas dos veces por semana se hacía ya una entelequia… También te digo que de las películas del año pasado que más me gustaron está Historia de un matrimonio, de Netflix. Eso sí, hay salas y salas, y eso hay que cuidarlo. Vi Puñales por la espalda en una pantalla en Barcelona que… Compramos pulpo como animal de compañía, pero de aquella manera”.

domingo, 1 de marzo de 2020

3 poemas de Charles Bukowski

"La civilización es una causa perdida; 
la política, una absurda mentira; 
el trabajo, un chiste cruel"


1
¿ASI QUE QUIERES SER ESCRITOR?



Si no te sale ardiendo de dentro,
a pesar de todo,
no lo hagas.
A no ser que salga espontáneamente de tu corazón
y de tu mente y de tu boca
y de tus tripas,
no lo hagas.
Si tienes que sentarte durante horas
con la mirada fija en la pantalla del ordenador
ó clavado en tu máquina de escribir
buscando las palabras,
no lo hagas.
Si lo haces por dinero o fama,
no lo hagas.
Si lo haces porque quieres mujeres en tu cama,
no lo hagas.
Si tienes que sentarte
y reescribirlo una y otra vez,
no lo hagas.
Si te cansa sólo pensar en hacerlo,
no lo hagas.
Si estás intentando escribir
como cualquier otro, olvídalo.

Si tienes que esperar a que salga rugiendo de ti,
espera pacientemente.
Si nunca sale rugiendo de ti, haz otra cosa.

Si primero tienes que leerlo a tu esposa
ó a tu novia ó a tu novio
ó a tus padres ó a cualquiera,
no estás preparado.

No seas como tantos escritores,
no seas como tantos miles de
personas que se llaman a sí mismos escritores,
no seas soso y aburrido y pretencioso,
no te consumas en tu amor propio.
Las bibliotecas del mundo
bostezan hasta dormirse
con esa gente.
No seas uno de ellos.
No lo hagas.
A no ser que salga de tu alma
como un cohete,
a no ser que quedarte quieto
pudiera llevarte a la locura,
al suicidio o al asesinato,
no lo hagas.
A no ser que el sol dentro de ti
esté quemando tus tripas, no lo hagas.
Cuando sea verdaderamente el momento,
y si has sido elegido,
sucederá por sí solo y
seguirá sucediendo hasta que mueras
ó hasta que muera en ti.
No hay otro camino.
Y nunca lo hubo.


2
TRISTEZA EN EL AIRE

Aquí estoy sentado a solas
como un pringado

escuchando a Chopin

el aire nocturno entra
por las
cortinas rasgadas.

hoy he ganado 546 en el hipódromo pero
ahora estoy pensando que
morir es algo de lo más extraño y
vulgar.

espero que no me haga falta
dentadura postiza antes de
palmar.

Wm. Holden se abrió la cabeza
contra una mesita de centro
cuando estaba borracho y se
desangró hasta morir;
llevaba rígido y muerto 4 días
cuando lo encontraron.

me pregunto cómo palmó Chopin.

las cosas pasan, eso no es nada nuevo

aquí en L.A.
he visto a cantidad de buenos
boxeadores mexicanos
ir y venir
subir al
cuadrilátero
jóvenes y relucientes de
ambición
y luego
desvanecerse.

¿a dónde van?
¿dónde están esta noche
mientras escucho a Chopin?

¿igual ando metido en un asunto
mejor?

me parece que no.

los escritores también decaen
pronto
olvidan cómo abrir brecha
con una
frase dura y directa
luego se ponen a dar clase
escriben artículos críticos
rezongan
se vuelven rancios
desaparecen.

Holden tropezó con una
alfombra y
se golpeó la cabeza contra la
mesita
tenía un nivel de alcohol
en sangre de 22.

yo también
me he venido abajo
muchas veces por lo general
por culpa de un cable de teléfono.

detesto los teléfonos
de todas maneras
cada vez que suena uno
doy un brinco.

la gente me pregunta: ~¿por qué
saltas cada vez que suena
el teléfono?~

si no lo saben
no se lo puedes explicar.

hace cada vez más frió.
voy a cerrar la ventana.
la cierro.

Chopin continúa.

cuando bebes solo
como Wm. Holden
a veces tienes
algo en la cabeza
que no le puedes contar
a nadie.

en muchos casos
es mejor guardar
silencio.

no nos pusieron aquí para
disfrutar de días y noches
tranquilos

y cuando suene
el teléfono
tú también averiguarás que
nos hemos equivocado
todos de asunto

y si no sabes a
qué me refiero
es que no sientes la
tristeza en el aire.


3
CANCIÓN DE AMOR PARA LA MUJER QUE VI EL MIÉRCOLES EN EL HIPÓDROMO

Recuerdo Savannah hace 20 años
una cama de cuatro columnas
y las calles llenas de cascos y cazadores,
las cosas que hacía antes entonces
dejaban verdugones;
seguro que te ríes,
pero cobran vida mientras compro pan
o me ato el zapato
y no tiene importancia
salvo que a mí me van bien
como las piernas de esa mujer me iban bien
como el sol me va bien igual que le va bien al cactus
e igual que me va bien que tú
leas este poema.

y las piernas de esa mujer caminan
mientras las miro
y miro los caballos en la siguiente carrera
y las montañas ahí plantadas
mirando

verdugones y las piernas de una mujer
10 a ganador en la número seis
y allá en el océano
y plantado en el parque
como un estatua
la miro
caminar.

hay caballos por todas partes:
conchas marinas con aire de Savannah en el bolsillo:
te he amado, mujer,
tan cierto como que te he nombrado
óxido y arena y nailon.

me has ido bien

fiera.