jueves, 6 de febrero de 2020

Tamara Torres - Hijos del espanto



Al "Moco", por la contratapa, por 
ponerle amor y humor a la edición 
y por valorar tanto estos humildes textos. 

A las amistades, porque sin ellxs no vivo. 

A mí. 


Hijos del Espanto 

Todo lo que es cuidado
se ve más hermoso:
desde mi pelo largo
hasta mi cara de orto
o el perro que vaga,
rengo, pero gordo.

¿Qué será de nosotros,
hijos del espanto,
que nunca entendimos
el juego de aceptar
el amor de otros?


Toxic 

Mi amor es una carga
una piedra de Sísifo
un delirio tortuoso
más parecido a un castigo.

Mi amor daña
más de lo que nutre
Quita
más de lo que ofrece.
Es el castigo por un crimen
que nunca se comete,
injustamente acechando
a quien no lo busca.

Mi amor es una carga

Mi propia carga

Un peligro.


Amor a primera cogida 

Te quiero desde
el primer garche
y van más
 de la cuenta;
más de lo mismo,
igual a todo,
pero distinto.

Ahora que tengo
cada vez más enemigos
me recuerdo un poco a vos.

¿Cuántos puchos más
podré fumar
pensando en tocarte?


Impunidad 

Gozo de la impunidad
de no tener pija,
cuando voy en el bondi
y pienso en cogerte.

La impunidad
de no tener pija
y pensar
en romperte el orto
con un pedazo de silicona
y que me llenes
el pecho de leche,
mientras voy en el 9
lleno de gente.

Gozo de la impunidad
de poder estar al palo
sin que nadie
se de cuenta.


Ganas 

Ay, como quisiera
que me escribiese,
recibir un mensaje
de audio o de texto.

Pero sé que no.
Hoy no.
Quizá mañana,
pasado, quizás.

Igualmente,
quisiera que me escribiese
y me invitara
a tomar algo o a ver una banda
sólo para decirle
que hoy no tengo ganas.


Gratis 

No me interesa tu amor,
pero si es gratis lo llevo,
gato de la calle,
wachito en celo.

No me interesa tu amor, pero tengo
los bolsillos y el alma tan
desiertos que con cualquier cosa
los lleno.

Y qué importa si después
seguimos igual de solos
y golpeados por otro.
Solos, y saqueados por otro,
vaciados por otros,
extrañando a un otro
que nunca fue
ni será
para nosotros.


No pienso salir 

No pienso salir de casa
si no me pagan.
No pienso tocarte
ni chuparte nada
si no me pagas,
con amor o en efectivo.

Porque la palabra “puta”
me queda grande
 y tu afecto
 ―tu afecto de mierda―
demasiado chico.


A Mil por hora 

Me abulta el bolsillo
un fajo de billetes
de 10 y de 5.

Compro pan
y a cada bocado
calculo los pesos.

El tiempo de vida
se transforma
en una porción de masa
enmantecada
que luego se va
con cada descarga
de la cisterna
y no vuelve.


Cables 

Cables de guitarra
sobre el piso
 y el acolchado,
 los cables
de mi cabeza
están pelados.

¿Cuándo fue la última vez
que alguien te preguntó
si le amabas,
 la última vez que alguien te dijo
que te quería, que te extrañaba,
 que te deseaba una noche más
 en su cama?

 De falsos testimonios
se saturan mis sábanas
 y las respuestas que salen
de mi boca enchufada
a una pija como los cables
 al ampli de mi guitarra.

Cortocircuito de amor,
yo no siento nada.
¿Qué puedo pedir,
si mi oferta es baja?

¿Cuándo fue la última vez
que pensaste que te amaba?


Recuerdo de una noche de invierno 

Me siento
con la tanga hasta la médula
y el corazón roto de nuevo,
fumándome el último pucho
de este acabado invierno
 tratando de llenar el vacío
 que no pude
tapar con vergas.

Pienso
Qué perra esta
vida de mierda,
 que me parte el alma
 a fuerza de olvidos
 que se hacen presentes
cuando más duelen.


Worthy 

¿Me amarás ahora que hablo
frente a mucha gente,
que publiqué algo a mi nombre,
aunque sea independiente?

¿O seguirás diciendo
que te recuerdo a alguien
que te quería mucho más
de lo que vos
la querías a ella?

¿Me amarás ahora,
 o seguirás entrando
 y saliendo de esta vida
que siempre te espera,
dejando de lado a lado
la puerta de calle abierta?


Chamuyeros 

No me chamuyes,
 que se me parte
el ego de saber
que no sólo yo
estoy mintiendo.

No me chamuyes,
que sino no sé
qué es lo
que me queda:
si hacer de cuenta
que te creo
 o rogarte desde
 desde las baldosas sueltas
de mi suelo
que me quieras.


Derecho a Réplica 

Cada amigo
se vuelve un amante
que se vuelve
ausente.

La soledad
aprisiona
en estos jardines
 de la muerte.

Cupido, juez,
carcelero y verdugo
 me deja a la vez
 entre vacíos
y excesos.


Necesito amor... 

...como necesito un tiro
en la ñata.


Idiota 

Ojalá un día mi mente
esté tan confundida
 que vea en cualquier extraño
la cara de un amigo;
 que me crea cualquier mentira
sólo porque viene
de parte de un amigo.

Ojalá un día mi mente
esté suficientemente confundida
para creer de veras
en la palabra amigo.


Morris 

Philip Morris
Linda Morris
El resorte de mi pecho
se tensa de nuevo.

El plástico cruel se quiebra
y sólo quedan cenizas
de lo que quise ser.


Insomnio 

Despertar
y que te duelan los dientes
de tanto bruxarlos,
 mordiendo con bronca el aire
masticando la nada.

Abrir los ojos, con rabia,
y reírte de todo
 como si no importara.

Que tu llanto sea
el mejor chiste
 que te contaste.

Y aún así
pasar noches
desvelado.

Sueño 

Tengo el sueño
alterado
hace días,
semanas,
años.

¿Y si me clavo una pasti?
¿Y si me clavo veinte?
 ¿Y si me clavo un cuchillo
que me recorra las venas?

Justo hoy no quiero
pensar en mi muerte.


 La Piel Gruesa 

Deambulo por la casa
como lobo hambriento
 buscando algo
que pueda romperme.

No existe nada,
 no encuentro;
 la piel gruesa
no deja que sangre.

 El pasado quedó atrás,
pero qué fácil
es volver la mirada
a cada instante.


 Combustible 

Meter a la fuerza
café con leche
en este cuerpo
para que siga
respondiendo,
obedeciendo,
que no pague
las consecuencias
de las fallas
en mi sistema.


Funcionar 

La titánica tarea
de sonreír
cuando no me da
 la gana,
de vestirme,
de salir
de la cama,
de contestar
 whatsapps
de amantes
 preocupados.

La titánica
tarea
de seguir
funcionando.


Baudelaire 

Satán, libérame
 de este cuerpo
 que sangra, se enferma
 y duele.

 Satán, libérame
 de esta mente enferma
 que piensa tanto
que duele.

Oh, señor de los abismos,
empújame al fondo
 de este barranco
y acaba
 con mi sufrimiento.


Denme La Paz 

¿Qué hago cada día,
 mirando el techo,
escuchando el aire
 y su ruido neutro?

 Construí mi propia celda
y me siento cómodo en ella.
Todas mis valijas son azules
 y los bolsos, negros.
Como mi alma,
como tus besos.

Me meo, pienso,
quiero ir al baño
 pero la voluntad
no me lleva.
Soy un desastre,
 aunque intente
 no parecerlo.

Dénme la paz
 que reclama mi pecho,
 mi garganta anudada,
 mis dedos tensos.

¿Qué será de mis oídos,
aturdidos por este silencio?
Los callos de mis dedos hacen
que mis caricias duelan.
No sirvo para esto,
pero tampoco quiero.

Denme la paz,
ayúdenme a sostenerla.


25

Me muero por dentro
en cámara lenta,
technicolor en stereo,
sin soda, porque
es más directo.

Denme la paz,
enséñenme a sostenerla;
yo mismo no puedo
aprender a vivir en ella,
con ella,
 conmigo
 y mis ganas
de problemas.


Cuadro 

Miro
 el ropero,
con una puerta
que falta.

 Miro
la pintura
que supo ser blanca
pero tiende a gris
 en algunas partes.

Veo
los pósters y el cuadro
con el sol y el hada,
 que a veces me alegra
 y otras tantas
sólo me recuerda todo
lo que debió
haber sido
 mi infancia,
pero fracasó
 intentando.


Vida 

¿Es esta lucha constante
 contra la voz en mi cabeza
 que me dice que
muera,
lo que la gente
 llama vida?

 ¿Es este vacío,
que amenaza con romperme
 los huesos y las venas,
 la vida que me dieron
sin que yo pidiera?

¿O hay algo más
 que estoy obviando,
que nunca tuve
 y ni siquiera soy capaz
de vislumbrarlo?


Cuidar 

¿Quién me va a cuidar
 cuando la fiebre
 el hambre o la demencia
 pasen su cuenta?

¿Quién me va a cuidar
cuando mi carne
 de a poco
 se pegue al hueso?

 La incertidumbre
 y la soledad
 hecha costumbre
 dejan su huella.

¿Quién me va a cuidar
 cuando ya no tenga
ni un buen culo
 ni un puto peso?


Plata 

No puedo pensar en nada
más que en la plata
¿Qué me importa tu amor,
 si hoy no tengo plata?
 ¿Qué voy a escribir,
 de qué puedo hablar
 si no es de plata?

La angustia de
 no pagar las cuentas
 me agobia, me carcome
por fuera y por dentro.

 ¿De qué te voy a hablar
 que ya no sepas?
 ¿Qué te puedo contar
de nuevo, esta vuelta?

Lloraremos sin lágrimas
 pensaremos
que no hay nada
más que esperar
y esperar que el tiempo pase,
que el gobierno pase
y que pasen
 también
las salidas,
 las bandas,
 los libros
 pendientes.

Reiremos llorando
 porque no hay nada
: ni plata ni laburo
 ni ganas de nada.


30

 Intentaremos esforzarnos
 sabiendo que
será en vano
pero no importa
 mientras ayude
a que el tiempo
 se vaya más rápido
 mientras esperamos
 que pase
la miseria,
la tristeza,
la crisis
de mierda.


 Mala Memoria 

Ya lloré bastante
por esta vida.

 Ya escabié bastante
 y me cogí a cualquiera
 lo bastante
como para
sacarme las ganas.

Esta vida
 o, al menos,
 un par de años.

Ya me olvidé bastantes
 nombres de amigos
y amantes.

Me olvidé el gusto de la carne
y el de la pasta base
 y lloré lo suficiente
como para
 sacarme las ganas.

Esta vida
 o, al menos,
un par de años.

 Y si la memoria me falla,
 incluso para olvidarme,
 haré de cuenta,
como siempre,
 que no pasa nada.


Plegaria atea 

Que nunca te roben
 el amor, la ternura
el deseo de hacer algo
 por el bien de alguien.

Que nunca te gane
 el miedo al dolor, al horror
 de exponerte a la libertad
de alguien más para joderte.

Que sigan en pié las ganas
 de prestar batalla
ante esta vida
 de mierda
aunque a veces pierdas.


Aún 

Este cuerpo
cagado a palos,
violado,
 muerto de
frío, angustia
y hambre.

Esta cabeza
 que hierve
 de dolor
y de furia
a cada
 instante.

Quiere decirte
 que todavía
 se levanta.


Uñas, dientes y cuchillos 

Yo,
que acuchillé a Álvaro,
 ahorqué a mi madre
 y le dejé a Pablo
el ojo morado.

Yo, que pensé
tantas veces en matarme
que ya no logro recordarlas,
al final siempre he peleado
 con uñas, dientes
y cuchillos.


Agradecimientos 

Agradezco a mi vieja
 por cagarme a piñas
y patadas en el suelo,
 por hacerme dormir
 en el patio y en la calle
 con tal de no
tenerme cerca.

Agradezco a los hijastros
de mi padre
que me abusaron
cuando tenia 4 o 5 años
y a mi viejo por excusar
su abandono
culpando a mi madre
 (y culpándome a mí,
un par de
años más tarde).

Agradezco las angustias,
 las depresiones, los intentos
de muerte ―por mano propia
o ajena―
 y que ya no duela
cuando me pegan,
literal o figuradamente.

Agradezco el monstruo
que llevo dentro,
dispuesto a matar o matarse,
pero nunca a morir
en el intento.