
Por primera vez en la historia,
los estudiantes toman las riendas de la revolución.
No se exigía pequeños cambios,
un nuevo gobierno o la rectificación
de una política considerada errónea.
Se buscaba una nueva estructura social,
la muerte a las instituciones clásicas,
la liberación del pensamiento en temas que se creían tabú
como lo referente a la vida sexual
y una nueva política exterior que no tenga nada que ver ni con los americanos ni con los soviéticos
y que implicara una liberación de los pueblos colonizados
en África.