En La Banda,
provincia de Santiago del Estero, reina el misterio y también el miedo.
Testigos fotografiaron a una persona que hacía extraños movimientos
mirando a la puerta del domicilio.

Varios vecinos santiagueños de La Banda fueron testigos involuntarios de una extraña escena en la vereda de una casa de la calle Chacabuco al 100, donde pudieron fotografiar a quien parece ser una mujer con un largo vestido blanco y una también abundante cabellera negra.
La primera explicación esbozada por los protagonistas fue la de una aparición fantasmagórica,
pero luego de ver detenidamente la fotografía no se advierten detalles
que apoyen esta posibilidad, por lo que se sospecha que se trataba de
una presencia real, de una persona en extraña actitud, en un horario
totalmente inusual y con un atuendo nada común, frente a una casa cuya
dueña más tarde relató que no pudo dormir y que escuchó ruidos extraños e
inusuales esa noche.
Analizando la situación, se llegó a la conclusión de que otra posibilidad era que en ese lugar se podría haber estado practicando algún tipo de rito desconocido.
Todo
comenzó alrededor de las 2.30 de la madrugada, cuando un remís de una
empresa bandeña recogió a dos pasajeros en la plaza Belgrano,
precisamente sobre la avenida del mismo nombre, para llevarlos hasta la
calle Sarmiento entre Chacabuco y Ameghino.
El relativamente
breve viaje transcurrió normalmente hasta que el vehículo cruzó la calle
25 de Mayo para comenzar a circular por Chacabuco. Incluso la joven
pareja de alrededor de 20 años, aparentemente novios, habrían estado
jugando con su celular, sacándose fotos o enviando mensajes.
El conductor, Diego Verón, no reparó en esta circunstancia hasta después del escalofriante episodio que les tocaría vivir.
En
efecto, al ingresar por la calle Chacabuco, a pocos metros del paso a
nivel, la sorpresa del conductor del remís fue tal que instintivamente
les advirtió a sus pasajeros, quizás para ratificar lo que veía, ya que
no podía dar crédito a sus ojos:
"¡Uy, mirá, una mujer de blanco!".
Sorprendidos
por la presencia de aquella figura, con apariencia femenina, con un
largo vestido blanco cuyo extremo formaba un semicírculo a sus pies,
sobre el cordón de la vereda, mirando hacia la casa, la pareja le pidió
al chofer que detuviera la marcha, por lo que éste se orilló. Según el
relato del remisero, inmediatamente detrás de ellos lo hizo un automóvil
particular, un Peugeot 307 de color negro y también un sereno que
pasaba por el lugar en bicicleta.
Según el testimonio, todos
fueron testigos de la misma presencia. El pasajero del remís apuntó con
su celular y sacó una fotografía, y en ese preciso instante, la mujer
giró hacia donde todos ellos estaban, provocándoles un susto mayúsculo:
"Acelerá, acelerá", le gritó el joven al remisero, mientras su novia
profería un fuerte alarido.
El conductor del Peugeot los imitó y
todos fueron a detenerse en la esquina de la calle Sarmiento, desde
donde volvieron la mirada hacia la vereda aquella, pero ya no vieron
absolutamente a nadie.
Fuente: El Liberal