Con la excusa de ir a buscar el té, Ana se retira a la cocina mientras que Ezequiel se queda sentado en la cama. Observa en el piso ropa tirada y un zapato que no le pertenece. En ese instante, la mano de un extraño se desliza desde abajo de la cama y toma el zapato, apartándolo de la vista —sin advertir que Ezequiel lo esta viendo—. Ezequiel le dice a Ana que se va a los de sus padres temprano para evitar el tráfico. Una vez afuera del edificio, espera y más tarde logra ver al hombre que se escondía debajo de la cama, reconociéndolo por sus zapatos. El hombre es Aníbal, un veterano serio y seguro de sí. Los celos y la paranoia de Ezequiel aumentan y, desconociendo la identidad del hombre, comienza a seguirlo en su auto para averiguar quién es.
Después de perseguirlo durante la noche, intenta indagar más en Aníbal, primero causando un pequeño incendio en la parte trasera del auto de éste, y luego provocando un choque. Aníbal descubre quién es Ezequiel, lo golpea y después llama a la policía, pero Ezequiel logra escapar del lugar. Se dirige al hotel donde se está llevando a cabo la fiesta de la empresa donde trabaja Ana y, tratando de pasar inadvertido, la observa. Una amiga de ella se cruza con él y le avisa a Ana que su novio está. Ana lo busca pero él trata de evitarla. Llega Aníbal con la Policía. Los oficiales lo detienen pero al rato lo liberan al darse cuenta de que no representa un peligro. Aníbal insiste, recordándole al oficial los daños que le causó a su auto. Sin embargo, termina retirando la denuncia.
Esa noche, en el departamento, Ana le explica la situación a Ezequiel, contándole que ese día no se había sentido con ganas de asistir a la sesión, pero Aníbal, el terapeuta, había insistido en llevarla a cabo en el departamento de ella. Ana confesó que se sintió atraída por él en ese momento, debido a la mala situación en que se encontraba su noviazgo, y que se dejó llevar por la situación. Ana le asegura que no va a volver a ver a Aníbal, pero al mismo tiempo, termina su relación con Ezequiel. Horas más tarde, Ezequiel asiste al club de buceo con la intención de probar el equipo, pero sufre un accidente en la piscina y se fractura un brazo.
Durante su recuperación —ya soltero— vuelve a dedicarse con más entusiasmo a sus estudios de arquitectura y presenta un ambicioso proyecto en la universidad. Más tarde, viaja a Puerto Madryn con sus compañeros e instructores de buceo. En el lugar, recibe una llamada de Ana que quiere saber cómo se encuentra, al mismo tiempo que tiene una conversación pasajera pero simpática con una chica. Se adentra en el mar.
DIRECCIÓN
Damián Szifron
REPARTO
Daniel Hendler como Ezequiel Toledo.
Dolores Fonzi como Ana Martinsen.
Gustavo Garzón como Aníbal.
