Tiempo después, el acoso de Bill a Hal se intensifica, lo que lleva a Hal a girar la llave del mono de nuevo, con la esperanza de que mate a Bill para ponerle fin a sus abusos. En cambio, hace provocar que su madre Lois sufre un aneurisma repentino y muere delante de un afligido Bill. Abrumado por la culpa, Hal intenta destruir al mono con un cuchillo de carnicero antes de que él y su hermano se muden a Maine para vivir con su tía Ida y su tío Chip. Sin embargo, el mono reaparece misteriosamente en su nuevo hogar, completamente ileso. Al darse cuenta de su poder, Bill (a pesar de las protestas de Hal) lo prueba; el resultado es la muerte espantosa de Chip después de que es pisoteado por una estampida de caballos salvajes durante un viaje de caza. Al comprender que el mono no puede ser destruido, los hermanos lo sellan en su caja y lo arrojan a un pozo cercano, con la esperanza de que permanezca oculto.
Veinticinco años después, Hal se distancia de su hermano y de su hijo Petey, a quien lo ve sólo una vez al año por temor a que su propia desgracia le afecte. Hal se entera de que su ex mujer y su nuevo marido, el autor de libros sobre paternidad Ted Hammerman, planean adoptar a Petey por completo, lo que lo apartaría de la vida de su hijo. Durante su estancia en un motel, Hal miente sobre ser hijo único, mientras que Petey se frustra cada vez más con la aparente indiferencia de su padre.
La tía Ida muere en su casa cuando el mono, que se ha escapado del pozo, se activa una vez más. En la venta de bienes posterior, Ricky, el hijo de un policía local, compra el mono y se encariña con él, ya que le recuerda a su padre ausente. De repente, Bill llama a Hal e insiste en que conduzca hasta la casa de Ida para liquidar su herencia y localizar al mono. Hal se da cuenta de que ya se ha activado cuando una mujer se electrocuta y explota en la piscina de su motel. Viajando a la casa de Ida con Petey, Hal se entera de que han ocurrido una serie de extraños accidentes fatales en la ciudad durante la última semana tras la muerte de Ida, donde Petey también descubre la existencia de Bill. Poco después, la agente inmobiliaria muere delante de Hal cuando una escopeta cae de un armario y se dispara por sí sola.
Hal descubre que Bill ahora posee el mono, después de haber contratado a Ricky para recuperarlo. Bill, que había sospechado durante mucho tiempo que la muerte de su madre fue causada por Hal usando al mono, ha pasado años esperando su regreso para buscar venganza. También ha deducido que quien gira la llave es inmune a su poder, pero no puede controlar a quién mata, habiendo intentado repetidamente matar a Hal, solo para que el mono reclame a otros en su lugar. Bill exige que Hal le lleve a Petey para que este pueda girar la llave en su lugar, pero Hal se niega. Ricky, disfrazado con el uniforme de policía de su padre y armado con una pistola, secuestra a Hal y Petey, obligando a Petey a entrar en la casa con trampas explosivas de Bill para recuperar el mono.
Petey evade las trampas de Bill y se encuentra con su tío por primera vez, quien lo engaña para que gire la llave, lo que resulta en la muerte de Ricky por un enjambre de avispas. Hal sigue a su hijo al interior, donde Bill, enfurecido, intenta obligar al mono a tocar el tambor sin girar la llave. En represalia, el mono comienza a tocar el tambor sin control, lo que desencadena una muerte y destrucción generalizadas en todo el pueblo, aunque Hal sigue sin morir. En medio del caos, Hal y Bill se reconcilian por su dolor compartido por su madre y se disculpan mutuamente. Poco después, Bill es decapitado repentinamente por una bola de boliche con el nombre de Lois.
Hal y Petey recorren la ciudad en auto, aceptando su destino como dueños del mono para evitar que la llave vuelva a girarse. En una intersección, un hombre pálido de ojos negros montado en un caballo pálido (que se supone representa al Jinete Pálido) pasa y los saluda. Hal, decidido a reencontrarse con su hijo, sugiere que vayan a bailar, algo que a Lois le encantaba y Petey acepta. Mientras se alejan, un autobús que iban un grupo de porristas (quienes habían estado en la escena del crimen de la muerte de la agente inmobiliaria) asomando por fuera de las ventanas, son brutalmente asesinadas por un camión que pasaba a alta velocidad.

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